Hablas de realidades pasadas como si formasen parte del presente. Confundida te pierdes en espiral en un conflicto interno sobre tu percepción particular del espacio-tiempo. Estas viviendo hoy perdida en el ayer, sin (querer) pensar en el mañana.
Pero es agradable, aunque solo sea a ratos, te resulta agradable; mezclar realidades, hechos, verdades y mentiras... vives por momentos en un estado de “fantasia-realidad” que ya no te atormenta; te arranca sonrisas y te enciende el corazón.
domingo, 31 de mayo de 2009
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